domingo, 29 de enero de 2017

Asesinato

Asesinato

Me vestí a la velocidad de la luz baje las escaleras saltando aunque casi me mato. En el comedor había un espléndido desayuno pero yo solo cogí una tostada porque no me daba tiempo a desayunar.

¡Me voy! – Grite al cerrar la puerta

- Demonios llego tardísimo. – Dije en un susurro para mí misma.

Cuando llegue a clase no me atrevía abrir la puerta, trague saliva y la abrí por suerte parecía que el profesor aún no había venido.

Aahh… – Suspire bajando la cabeza relajándome.

Vi un asiento libre así que me disponía sentarme pero una chica morena con ojos violetas llamada Catalina me dijo:

No te puedes sentar ahí, recuerda que se sienta Diego.



En su forma de hablar había una cierta arrogancia y cansancio. Sin decir nada me fui a la parte de atrás en otro asiento vacío. Me desplome en la silla cansada por no haber dormido bien. Una vez recuperado el ánimo no sabía qué hacer, me deje el móvil en casa de la prisa que tenía. 

Por suerte el timbre sonó en ese instante, aunque todos seguían hablando, parece que no les importo en absoluto. Pero minutos después un profesor viene y todos corren a su sitio correspondiente, igual que yo, me sentaba con mi mejor amiga Celeste. Me pongo recta en la silla, cojo los libros de filosofía y el estuche de la mochila.

Buenos días alumnos empecemos con el temario de hoy, abrid el libro por la página 131, por favor.

Dijo con una voz extremadamente calmada y pausada, para luego girarse coger una tiza para escribir en la pizarra. Este profesor es de los que escriben lo que hay en libro y no explica nada. Abrí la libreta por la primera página que estaba en blanco, abrir el estuche agarrar los bolígrafos azul, negro y rojo para escribir todo lo que había en la pizarra.

Por fin después de cómo gastar tres páginas de mi libreta se gira, pero cuando abre la boca para decir algo suena la campana. Enseguida recoge las cosas y se va, sin decir nada.  << Qué raro. ¿Iría a decir algo antes de irse? >>

Bueno lo deje pasar, porqué otro profesor, que en este caso, es una profesora muy alegre se puso en frente a mí.

 Leila ¿Verdad? – Pregunto con una sonrisa de oreja a oreja

 Sí – << ¿Es que he hecho algo malo? >>

 ¿Por qué no sacas los libros de catalán?

Me quede sorprendida, observo mi mesa  sigo teniendo el libro de filosofía y la libreta, rápidamente cojo el libro de lengua catalana y vuelvo a poner el libro de filosofía con su libreta correspondiente en la mochila.

Esta hora se me paso volando ya que la profesora Abril solo explico un par de cosas y puso muy pocos ejercicios. Me levante de la silla para recoger la libreta y el estuche, ya que tenía que darme prisa porque tenía mucha hambre y alcanzar a Celeste que se me había adelantado.

Cuando estaba en la puerta de mi casa me despedí con la mano hasta que Celeste se giró para seguir con su camino. Abrí la puerta.

¡Hola ya estoy aquí! - <<Parece que no hay nadie, voy a ver si han dejado alguna nota>>

Me dirigí hacia el comedor encontrando dos  notas:

Hola cariño soy mama voy a llegar tarde por asuntos del trabajo tu hermano te preparara la comida.
Besos y abrazos

Firmado: Mama

Hola pequeñaja soy tu hermoso hermano llegaré tarde porqué he quedado con unos amigos te he dejado un taper de comida en la nevera solo ponlo en el microondas.

PD: NO PONGAS EL TENEDOR DENTRO DEL MICRONDAS.

Firmado: Tu hermoso hermano

No hacía falta que lo pusiera con mayúsculas eso ya lo sé, no soy una niña pequeña. Fui hacía la cocina me pegue un susto de muerte, retrocediendo un paso, casi grito, al ver a la muñeca encima de la encimera, estoy segura que la puso mi hermano para asustarme. No le di importancia agarre la muñeca y la puse en mi habitación, donde estaba, bajé como siempre saltando las escaleras esta vez cayendo bien. Voy hacía la nevera, veo un taper lleno de espaguetis con salchichas y tomate, me lo como deprisa hago los deberes a la misma velocidad en la que comí y enseguida cojo el móvil para quedar con Celeste.

El día pasó como siempre. Al día siguiente por la mañana al entrar en clase veo a todos llorar, tristes, yo desconcertada le pregunte a Catalina:

 ¿Qué ha pasado Catalina? ¿Por qué lloran todos?

- ¿No lo sabes? Celeste a muerto desmembrada anoche, en su casa con su familia  – Dijo llorando desconsoladamente, tapándose la cara con sus manos.

<< ¿¡Que!? ¡No, no, no puede ser! Si ayer mismo le acompañe hasta su casa ¿Cómo pude ser? >>

Me derrumbe en un mar de lágrimas cayendo de rodillas al suelo sin todavía poder creerlo. Después de eso las clases se suspendieron, caminando hacía casa con mi mirada clavada en el suelo, recordaba una y otra vez lo que pase ayer con ella, sonriendo y haciendo el burro.                                                                                       
No podía creérmelo, simplemente no podía. Una vez en frente de la puerta de entrada abrí la puerta intentando contener las lágrimas que me molestan en los ojos.

 Hola cariño, ya me entere en las noticias lo de tu amiga y su familia  ¿Estas bien? – Dijo mi madre con una voz dulce para tranquilizarme, con la mirada preocupada y camino dirección a mí dándome un abrazo.

Sin poder decir nada, llore desconsoladamente con un llanto ahogado, me agarre fuertemente de la camiseta de mi madre, me sentía triste, impotente por no haberle dicho algo más, también sentía rabia quería matar al responsable a sangre fría hacerle lo que le hizo a Celeste, sentía dolor en mi pecho como si me apuñalaban una y otra vez sin descansó.

Mi madre, se alejó para terminar el abrazo que duro unos minutos, me fui directamente a mi habitación tan rápido como un gato que huye del agua. Me desplome en mi cama quitándome las botas para volver a llorar desconsoladamente, hasta que me dormí. Cuando desperté veo como la puerta se abre y seguidamente mi hermano. Sin encender la luz se sentó a un lado mío.

- Hola pequeña – Dijo con su voz tranquila, protectora como si hablase con su propia hija haciendo el rol de padre.

No dije nada pero el continuo.

- No te preocupes la policía está trabajando muy duro en este caso.

-Y eso que importa, no volverán  ni ella ni la abuela. – Dije con una voz ronca por haber llorado mucho.

 Es verdad, pero al menos se ara justicia y no matara a nadie más. –Dijo con la misma forma en que comenzó la conversación.

- ¿Quieres comer algo? – Pregunto, cambiando de tema pero preocupado.

- No – Dije con un hilo de voz.

Se levantó y silenciosamente se dirigió hacia la puerta muy despacio sin hacer el mismísimo ruido. Sucesivamente los ojos me pesan, los cierro muy lentamente hundiéndome en un sueño pesado y amargo.      


No hay comentarios:

Publicar un comentario